El día siguiente llegó completamente cargado de adrenalina, debíamos actuar rápido. Sabíamos que el tiempo era crítico. Las dos brujas ya estaban sentenciadas, pero aún había hilos sueltos. Su red de aliados seguía viva, y era cuestión de tiempo antes de que alguien intentara mover las piezas para revertir la situación o, peor aún, limpiar sus huellas. El riesgo de que algún aliado leal encontrara la manera de sacarlas de ese hueco, era realmente alto.
No debíamos dudar de las habilidades de Te