La mañana era fría, con un tan aire denso que parecía anticipar lo que estaba por venir. Desde la ventana de mi habitación, observaba cómo la niebla cubría la ciudad como un velo, ocultando su agitación interna. Cada rincón, cada esquina, parecía hablar de lo que pasaría ese día. Era el juicio más importante hasta el momento, y aunque habíamos trabajado incansablemente para ordenarlo todo, no podía evitar sentir un nudo en el estómago.
Cristopher, sentado en el sofá con una taza de café, intent