La decisión de Victoria de trabajar desde casa creó una presión constante que llenó cada rincón de la mansión como humo espeso. El martes por la tarde la tensión se había vuelto casi insoportable. Se sentó en la sala de estar con su computadora portátil abierta revisando notas de casos, pero sus ojos seguían desviándose hacia el estudio donde Marcus y Elena habían desaparecido juntos con el pretexto de discutir solicitudes universitarias. La confianza fracturada del día anterior se había endure