Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj marcaba las diez de la noche cuando Clara finalmente se dejó caer en la silla del pequeño comedor de su modesto apartamento. La habitación estaba en penumbras, iluminada solo por la tenue luz de una lámpara de mesa cuya pantalla había comenzado a amarillear con los años. Afuera, la lluvia golpeaba con insistencia contra las ventanas, su sonido rítmico mezclado con el zumbido débil del refrigerador.
Clara se masajeó l






