Mundo ficciónIniciar sesiónMelina se sentó en la esquina de su cama, mirando la puerta cerrada de la habitación. El reloj en la pared marcaba las dos de la tarde, y las horas parecían alargarse como si el tiempo mismo se burlara de su ansiedad. Desde la mañana había estado esperando, repasando mentalmente los rostros que podrían aparecer para verla: Mateo, Dana, Ana, Lisana... incluso Zoraida. Pero el pasillo seguía en silencio.
Cuando el reloj anunció las tr






