Capítulo 72

De nueva cuenta lo vuelve a colocar en mi cuello, deslizándose ambas piezas por mi pecho hasta quedar justo a la altura del nacimiento de mis senos. Acomodo mi cabello mientras él regresa a su asiento, yo volteo hacia el par de dijes y los tomo con mis dedos, el rubí es precioso y su color tan rojo me recuerda a los ojos de Armand, es curioso ver su rubí de él junto a la luna de Dieter.

—Funciona de la misma forma que la lunita de tu perro— lo volteo a ver levantando una ceja mientras

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