MICHAEL
Han pasado dos semanas y todo se siente extraño y cuestionable, como si la normalidad fuera ahora un sueño.
Collins está hablando cuando llega la llamada, pero no escucho ni la mitad.
Hace unas horas estaba lleno de alegría: Aliana llamó, estaba a salvo, pero cuando llegué al lugar no encontré nada y ahora estoy completamente perdido.
Miro hacia Collins y capto la última frase de sus palabras.
—La movieron.
Levanto la cabeza bruscamente.
—¿La movieron adónde?
—No lo sabemos —dice—. Ve