*Liam*
Había perdido la cuenta de las veces que lloró, gritó y suplicó porque nada de esto fuera verdad, pero nadie escuchó. Nadie lo despertó de lo que supuso era la peor pesadilla que había tenido en su vida. Porque no era una pesadilla. Liam lo supo mucho después, cuando la aceptación comenzó a enraizarse dentro de sí, esparciendo ramificaciones por cada recoveco de corazón y su mente.
La pérdida de un ser querido seguiría doliendo hasta el final de sus días, pero ahora que ya había pasado u