Claire se encontraba acostando a la bebé, cuando escuchó que alguien tocaba el timbre. Intrigada por saber quién era, acomodó rápido a Maggie y salió apresurada de la habitación para atender a la repentina visita.
Al momento de abrir la puerta, su corazón dio un vuelco al ver que frente a ella se encontraba Leo, que lucía demasiado nervioso.
—¡Leo! ¿Qué… qué haces aquí? —preguntó aturdida, mientras se cubría el escote con la bata que traía puesta.
—Hola, ¿puedo pasar? —saludó el pelirrojo con