El estar atrapado entre los brazos de Claire fue suficiente motivo para que el cuerpo de Leo se volviera a encender. Sin embargo, recordó que ella aún se estaba recuperando del parto, por lo que hizo un enorme esfuerzo para mantenerse quieto y no propasarse con ella. Como él parecía como una especie de estatua incómoda, “Violeta” se apartó un poco y preguntó divertida.
—¿Por qué estás tan… tieso?
—¿Eh? Lo siento, es que… no quiero incomodarte —respondió el tímido hombre.
Claire se enterneció