Narra Melisa.
Mis miedos, los de mi padre y los de Gabriel me invadieron y abrumaron, entendí lo que Gabriel me dijo mientras caminábamos de vuelta al hospital, debía irme y debía hacerlo como si nadie supiera lo que yo pensaba, porque nada me aseguraba que Camilo o uno de su bando me estuviese espiando, así que nuestra despedida en el parque sería como un adiós a nuestra relación frente a los que nos observaban.
Llegué al hospital y Gabriel se marchó, pedí hablar con mi padre y me concedieron