Renata no había dudado en sacar su arma y comenzar a disparar mientras se escondía entre las piedras. Renzo había intentado huir también, sin embargo, uno de los oficiales lo estaba persiguiendo.
La camioneta estaba estacionada en el medio del bosque, por lo que tenía que atravesar algunos metros para llegar hasta ella. Sin embargo, el oficial estaba cada vez más cerca y Renzo se negaba a tener que disparar.
—Última advertencia, deténgase.
Renzo se detiene, quedando de espaldas y pensando en la