Lourdes no estaba en su mejor momento tampoco, estaba llegando a su casa cuando escucha los gritos de su madre. No es algo que le sorprendiera, en los últimos meses se la habían pasado como perros y gatos, lo que le hacía pensar que quizás podría considerar irse de la casa.
—¿Y qué problema tenés con que me vaya a un viaje de negocios? —dice Javier
—No es que te vayas a un viaje de negocios, es el tipo de negocios que vas a hacer. ¿Tenés una idea de lo que estás haciendo con nuestra familia?
—N