Mi plan funcionaba, la estaba molestando.
Luego tomé el trago prometido.
Noté como mi cuñada tomaba un trago tras otro, a esta altura ya no podría manejar su llamativo auto, y en cualquier momento, si seguía bailando de esa manera, terminaría cayéndose y nuevamente tendría que socorrerla.
Ella estaba sobre unas tarimas, puestas específicamente para que cada tanto bailarinas profesionales, bailaran allí.
No me gustaba el espectáculo que estaba dando, no era la única, varias de sus amigas tambié