Capítulo 48. Los invitados de una fiesta
Teresa sentía tanta rabia e impotencia por el atrevimiento y descaro de Emiliano que está temblando y de sus ojos se derraman lágrimas de ira.
Emiliano sin que le importe nada se acerca a ella, pero Teresa levanta una mano.
—No te me acerques o no respondo.
—Teresa, por favor, ¿después de tantos años no podemos hablar como personas civilizadas al menos?
—Pues recuerda que yo no soy alguien civilizado, yo soy solo una “cachifa” —acentuó Teresa y odió pronunciar el apelativo despectivo fav