Aterrizamos por la tarde, fue un viaje bastante tranquilo y sin demoras, no hubo momentos incomodos, me encontraba completamente tranquila. Ya había pasado todo lo malo, por un momento pude olvidar los momentos de angustia que viví hace unas horas, en la partida de Jacobo.
Nos encontramos todos en la sala de espera, tomando nuestras maletas y saliendo del lugar, una vagoneta nos esperaba para llevarnos a nuestro hotel. Por lo menos el día de hoy descansaríamos un rato para que la mañana siguien