Lena observó al cuerpo que yacía a su lado en la cama: era Elijah, su ex esposo. La sorpresa y el calor del momento la hicieron quedarse inmóvil por unos instantes. Observó detenidamente su rostro relajado, los rasgos familiares que conocía tan bien.
El sol se filtraba por las cortinas entreabiertas, iluminando suavemente la habitación. Lena sintió una mezcla de emociones: nostalgia, confusión y cierta calidez en su corazón. Había pasado tanto tiempo desde su separación, y ahora se encontraban