El bosque los condujo hasta allí sin que ninguno de ellos pudiera decir en qué momento exacto habían dejado de elegir el camino.
No fue una decisión consciente, ni una dirección clara marcada por señales visibles, sino una atracción lenta, constante, como si algo antiguo los hubiera estado llamando desde mucho antes de que cruzaran el río. Bryan lo sintió primero como una presión leve en el pecho, una sensación familiar pero olvidada, algo que no pertenecía a su memoria directa, sino a algo más