Nathan remitió una orden a la policía para que detuvieran la persecución, porque estaban alertando demasiado a Leo.
—Aún no me dices qué tiene que ver ese Leo en esta historia —habló el agente mientras aún perseguía al otro auto—. ¿Por qué apareció ahora y de la nada?
—Ni ahora ni de la nada —comentó Ekaterina cruzándose de brazos—. Leo es el responsable de todos los asesinatos de la ciudad. Lleva en Londres un año y recién comenzó a liderar la secta.
—¿Es él? —cuestionó sorprendido el agente.