Mundo ficciónIniciar sesiónAMELIE.
La noche estaba inquietante, algo en el aire o el ambiente estaba perturbándome. Tenía que ser justo cuando estábamos con los padres de Rainer. Gracias a los Dioses el castaño se dio cuenta de mi estado, mis poderes se habían enloquecido cuando terminamos de cenar, pero los había mantenido a raya, hasta ahora.







