Un mes había transcurrido, y aún no había noticias de Jun. El humor del Alfa había empeorado, y esto era evidente para todos los que trataban con él.
Brendan miró hacia delante y observó la oficina con ojos impasibles. Los empleados estaban trabajando con ahínco, y nadie se la pasaba perdiendo el tiempo en los pasillos. Todos estaban conscientes de que algo sucedía y no querían llamar la atención de su jefe—incluso se estaba rumoreando que buscaba a Jun con un increíble esmero, ya que había hec