Capítulo 33. ¡Hola!
¡Dos horas! Llevaban dos horas persiguiendo a Vicenzo y el tipo no había parado en ningún sitio por más de diez o quince minutos.
—¿Crees que se ha dado cuenta de que lo hemos estado siguiendo? —preguntó Nico.
—No lo creo, se ve arrogante, no inteligente —bufó Emilia.
Nico suspiró.
—Más bien creo que es muy inteligente.
—¿Estás de su lado o del nuestro, Nico? —le reclamó Emilia ante sus palabras.
—¡Por supuesto que de nuestro lado! —exclamó el hombre—. Pero no puedo dejar de reconocer los hecho