Me despierto en la penumbra de la noche, en mi cama, con un terrible dolor de cabeza y sin estar muy segura de cómo llegue a ella. Deben de ser las tres o cuatro de la mañana, la tenue luz que ilumina la habitación me permite inspeccionar el lugar para asegurarme de que todo está en su sitio, todo parece estar en orden excepto por el hecho de que Taylor esta acostado en mi cama junto a mí...
Espera, ¡qué!
—¡¿Qué diablos haces en mi cama?! —le pregunto a gritos mientras lo sacudo con fuerza para