Greco Morelli.
Llegué a casa cansado, aturdido, sentía mi cuerpo pesado y cómo si hubiese recibido una paliza de diez hombres a la vez. Lo sé, suena imposible de creer, pero sí había pasado por ello y lo recordaba perfectamente.
Estuve esperando a Gianna toda la tarde para terminar de arreglar los detalles del divorcio, al final accedió, pero con la condición de tener más de lo que se le había otorgado en un inicio. Acepté sin poner ninguna objeción, lo que más deseaba era poder terminar de un