Greco Morelli.
La maldita sonrisa que estaba estampada en mi rostro me acompañó hasta llegar a la oscuridad de mi departamento, Leandro se encontraba en el cuarto de enfrente, sí, me aseguré de tenerlo enfrente para seguir cuidando de él, su condición era mi culpa y estaba completamente seguro de que no desearía ver a Raquel en ese estado, mucho menos a Alexandra o Emma.
Me senté en el sofá y encendí el televisor mientras daban aquella película del mafioso enamorado de la chica, una corriente