Blossom
No era la primera vez que Heaven Duch me invitaba a almorzar, pero esta vez la ocasión se sentía diferente. Quizá porque la conferencia había terminado y sabía que pronto regresaría a Londres, dejando atrás no solo Nueva York, sino también todo lo que esta ciudad me había hecho sentir en estos días. Heaven, en cambio, permanecería aquí, continuando con su vida, tan resuelta y brillante como siempre. Cuando me llamó esa mañana, no pude evitar sentir una mezcla de gratitud y nerviosismo.