CAPÍTULO 12

Mis amigos también son espongiarios. Me han salvado de más de una cirrosis y una hemorragia estomacal. Son unos santos aunque algunos hayan intentado comerse a mis novias y otros estén en prisión pagando cadena perpetua y otros en el manicomio lavándose la cabeza con champú de electrochoques con olor a fresas salvajes chamuscadas y otros en las universidades estudiando carreras durante años interminables y otros durmiendo en la calle y robando

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