Mundo ficciónIniciar sesiónPaseando por el vestíbulo de la casa de la condesa de Mounthbatten, se encontraba Eugenia escuchando atentamente si algún carruaje se detenía frente a la casa. De vez en cuando cesaba en su caminata nerviosa, y se asomaba por las ventanas delanteras junto a la puerta, con cuidado de no mover las cortinas de encaje que colgaban allí; no fuera que lord Wellingham hiciera acto de presencia y la viera esperando demasiado ansiosa.
Aunque, ciertamente estaba impaciente p







