Llegaron a la casa y cocinaron la cena entre los dos. En un momento en el que Rosalin se levantó a lavar los platos el señor Duncan se puso por detrás de ella y la abrazó oliendo su cabello. Le dio la vuelta y la besó. Rosalin correspondió al beso con todo su amor y con todo su ardor.
-¡Eres tan bella! ¡Quiero probarte aunque sea una vez y luego nos podemos divorciar! – Dijo el señor Duncan y Rosalin se apartó bruscamente de él dándole una bofetada y sin esperar respuesta se fue a la sala y sal