Cuando llegaron a casa, la Señora Smith los recibió con café recién colado y panecillos y al escuchar las voces, Sarah que estaba durmiendo, salió de su cuarto y llegó a la cocina donde estaban su padre y Rosalin. Los abrazó a ambos.
-¡Los extrañé! – Dijo la niña –
-¡Nosotros también te extrañamos! – Dijo su padre y la volvió a abrazar –
Rosalin, tomó su maleta e iba para su pequeño cuarto debajo de la escalera y cuando se dio cuenta se volvió y miró a su esposo.
-Iba a mi cuarto, pero me di cu