Mientras consumían sus platillos de manera normal, algo en Kenia destinaba su gran inestabilidad, ya que al encontrarse rodeada de otros enfermos mentales, que compartían la mesa con ella, esto le generaba un poco de coraje y asco, debido a que creía que no merecía estar allí, pero ni modo, tenía que seguir aguantando y no crear problemas, ya que con anterioridad su padre le aviso que en el mínimo acto de rebeldía, sería sedada, puesta en un pequeño cuarto de seguridad, castigada y encerrada ha