Mundo ficciónIniciar sesiónLilia tomó un pastelillo y se lo llevó a la boca. Ignoró la mirada de reproche de su madre y decidió que lo más sensato era disfrutar los dulces que su amiga Sarah preparaba, sin remordimiento. No era como si comiera golosinas todo el tiempo.
—Oye, ¿no crees que ya fueron demasiados?
—Mamá, no puedo rechazar es







