Narrador Omnisciente:
La joven se pasea por la entrada, el reloj marca las seis y media de la mañana, solo media hora falta, para que se cumpla la fecha estipulada, luce pérdida y cansada, las bolsas debajo de sus ojos son bastante notorias, el nerviosismo que comienza a sentir es muy marcado.
— Hola, Atenea. — de nuevo aquella voz, esa presencia que jamás la deja sola. — Un gusto volver a verte. — se tensa en su lugar, cierra los ojos y respira profundo.
— No es real. — pronuncia con voz suave