Blue pasó toda la noche con una opresión en su pecho, se sentía angustiada y ni siquiera entendía el porqué de su angustia. Cuando el estridente ruido de su alarma inundó su habitación, ya sus ojos se encontraban fijos en el techo y sin ni una pizca de interés en seguir durmiendo.
La necesidad primordial esa mañana era poder ver a su mate, sentirse mejor al tenerlo a su lado y lograr obtener paz en su pecho.
—¿Logras olerlo? —cuestiona en su mente a su loba.
—No, todavía no consigo percibirl