Mundo ficciónIniciar sesión—Se fue hace dos horas —suspiro Nikoleta cabizbaja—. Fue a reclamar el cuerpo de Bocar.
Estaba estupefacto, no pudo moverse un milímetro de su sitio por la pésima noticia en el momento, era el tercer compañero que perdían. Ese hombre había sido uno de sus compinches en celebraciones rudas cuando se encontraban por Suráfrica. El dios del sexo, según se hacía llamar, y viendo como







