CAPÍTULO 41
Lágrimas de dolor
El hospital permanecía inusualmente silencioso al amanecer.
Afuera, la tormenta finalmente había disminuido, dejando atrás nubes oscuras y calles mojadas que reflejaban las pálidas luces matutinas de la ciudad. Las enfermeras caminaban cuidadosamente por los silenciosos pasillos mientras los doctores exhaustos intercambiaban conversaciones cansadas después de la larga y caótica noche.
Pero a pesar de la calma del ambiente, la tragedia seguía flotando pesadam