Mi pecho dolía, dolía tanto que estaba mareada, en lo que observe como él estaba frente a mí, o mejor dicho estaba encima de mí, ya que yo me encontraba acostada en una cama en improvisada, mientras sentía que cada músculo de mi cuerpo pesaba, como cada respirar era pesado y como mi cabeza se sentía a punto de estallar, por lo que observe sus ojos dorados y note su mirada preocupada llena de preguntas y sorpresa, mientras yo solo quería levantarme y decirle que necesitaba varios días de descans