Él no paraba de mírame, era nuestro primer evento en público después de la boda, no negaré que estaba nerviosa por la situación, pero estaba más nerviosa por el hecho de que este hombre no paraba de mirarme, no dejaba de verme como si quisiera decirme algo, mientras yo parecía estar cada vez más nerviosa porque no sabía que era aquello que lo tenía tan inquieto, solo rogaba que no fuera decirme que aceptara el trato del templo que escuchara a la emperatriz y a al emperador, pues la verdad es qu