Tan pronto como se alejaba de Mikel, Viviana sentía que seguía siendo una persona, pero cuando volvía a su lado, se sentía simplemente como un cadáver viviente.
Estar viva o muerta, no parecía haber mucha diferencia.
Carla no tardó en decir:
—Es que sé que tu regreso no ha sido fácil, por eso quise añadir un poco de sabor a tu vida.
—Date prisa y mira esto, te prometo que después de verlo, tus venas van a latir a mil por hora.
Al escuchar esto, Viviana sintió cierta curiosidad.
Abrió apresurada