Ya estaba completamente cansado, y además ya casi era la hora de salida.
Si no tuviera que acompañarlas de compras, en este momento ya podría estar en casa descansando.
Pero ahora, ellas querían ir a un spa, y no sabía hasta qué hora estarían en ese lugar.
Lo único que podía hacer era esperar que la señora de mi jefe dijera que no.
Sin embargo, lo que no esperaba era que ella misma también decidiera ir al spa.
No sé qué pasó, pero cuando la señora de mi jefe dijo que quería ir al spa, de alguna