Una de las mujeres que se encontraban en el lugar llevaba una gorra y una mascarilla que cubrían casi toda su cara, y estaba envuelta de manera que parecía ser una momia, aunque definitivamente no era Viviana.
A Viviana la reconocería al instante por su comportamiento y su expresión inconfundible.
Ella en cambio, tenía un aire más precavido y distante, con una actitud que expresaba nerviosismo, como si temiera ser vista por alguien.
La otra muchacha, en diferencia a ella, era mucho más atrevida.