—Es algo bueno que los jóvenes sean tan estudiosos, me gustan mucho los empleados con tantas ganas de trabajar como tú.
El jefe Aquilino tenía una alta opinión de mí, y su manera de ser era muy cálida y respetuosa, lo que me hacía sentir cómodo.
La verdad es que me gustaba bastante ese lugar.
Estábamos limpiando, y los demás empleados comenzaron a llegar poco a poco para empezar su turno.
Viendo que todo el mundo se iba a poner a trabajar, Aquilino me dijo, —bueno, Óscar, ya no hace falta que si