Me quedé sentada en el suelo con la espalda contra la puerta, todo mi cuerpo temblando.
Me había estado observando todo este tiempo. Cada mañana, cada noche, cada momento en que pensé que estaba sola. Me había visto luchar, me había visto llorar, me había visto con Lucía.
Dios mío. Lucía.
¿Tam