Punto de vista de Teresa
Las puertas se abrieron al nivel penthouse. Él caminó adelante sin esperar, y yo lo seguí.
«Siéntese». Gesturó a la silla frente a su escritorio.
Me senté, con las manos apretadas en mi regazo.
Se acomodó en su silla con la facilidad de alguien que era dueño del mundo. «Ayer