PUNTO DE VISTA DE RAFAEL**
Estaba conduciendo.
Eso era todo lo que sabía.
Mis manos aferraban el volante con tanta fuerza que mis nudillos estaban blancos. Los ensangrentados por golpear la pared dejaban manchas rojas en el cuero.
No sabía a dónde iba. No me importaba. Solo necesitaba alejarme d