PUNTO DE VISTA DE TERESA
Me desperté con la luz del sol entrando a raudales por las ventanas.
Todo estaba demasiado brillante.
Parpadeé, desorientada. Me dolía la cabeza y tenía los ojos hinchados de tanto llorar.
Algo iba mal.
Alargué la mano hacia el móvil en la mesita de noche y la pantalla