Punto de vista de Belén
Conduje veinte minutos antes de darme cuenta de que no tenía idea de adónde iba.
Mis manos aferraban el volante tan fuerte que los nudillos se me pusieron blancos. Las lágrimas me emborronaban la visión y tenía que secármelas para ver la carretera.
Las fotos no salían de mi mente. Rafael y Teresa riendo en esa playa. Cómo la miraba como si ella fuera su mundo entero. Esas cartas de su puño y letra, cada palabra rezumando amor y dolor y confusión desesperada.
*Me hice un