Rosa intervino a tiempo.
—¿Llamar a la policía?— preguntó.
—Viejo desgraciado, ¡no tengas la cara dura de hablar!— advirtió Julián fríamente. —Les advierto, si la gente de la familia Vargas tiene sentido común, se mantendrán callados y en su lugar, de lo contrario no se quejen si no soy amable con ustedes.
Esta vez, Julián estaba confiado, incluso con el Grupo Dragón de Guerra, no le preocupaba, ¿cómo iba a temer a que Rosa llamara a la policía?
—Tú...— el enojo de Rosa casi le hace torcer la na