—Señorita Castro, quizás olvidó que estamos en Valencia, ¡no en su ciudad, Ciudad Baja! Como dice la gente, los poderosos del otro lugar nunca invaden a los nativos. Incluso si su familia Castro es muy poderosa y tiene muchos expertos en artes marciales, aquí no pueden hacer nada contra mí—se burló Víctor.
En su mente, ya tenía todo planeado. Si pudiera conseguir a Lucía y grabar algunos vídeos e imágenes indecentes, sería fácil amenazarle para que cooperara con él. No le importaba si Lucía se