Francisco no dudó ni un momento y se arrodilló ante Christian con un golpe sordo, levantando la mano para darse dos bofetadas fuertes.
—Christian, lo que pasó antes fue todo mi culpa. Tú ayudaste a mi madre de buena fe y yo te traté así...
—Soy una vergüenza... Lo siento, por favor perdona mi comportamiento anterior. —
Francisco estaba muy avergonzado y se culpaba mucho.
—Está bien, solo fue un malentendido. Espero que en el futuro no actúes tan impulsivamente...—
Christian sabía que Francisco